Conversos al socialismo

By socialistahonrado

Caudillo, hazme una señal

A continuación Epicteto les hablaba de un atleta olímpico amenazado con la muerte si no se dejaba castrar para poder servir como eunuco escultural, como ornamento humano, en el serrallo de Nerón. Su hermano, que era filósofo, fue a verlo y le dijo:

- Hermano, ¿qué vas a hacer? ¿Vamos a dejar que el cuchillo haga su trabajo?

El atleta se negó y fue ejecutado.

- ¿Cómo murió? -preguntó uno de los discípulos- ¿Como atleta o como filósofo?

- Como hombre -contestó Epicteto-, y como hombre que había luchado en Olimpia y allí había sido proclamado vencedor, alguien que había pasado sus días en semejante lugar, no como alguien que se pavonea por el gimnasio untándose con aceites para que todos lo admiren. Otro, en cambio, se habría dejado cortar el cuello, si fuera posible vivir sin cuello. A esto me refiero cuando os digo que mantengáis vuestra dignidad: tal es su poder entre los habituados a tenerla en sus decisiones. Podéis ser el hilo corriente de la túnica o podéis ser la púrpura, ese toque de esplendor que da distinción al resto.

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