Ayer lo dejó clarísimo el ínclito Mariano Rajoy: para ayudar a la integración de las hordas inmigrantes, qué mejor recurso que la concesión del derecho a voto en las elecciones municipales de inmediato. Establece, eso sí, que primero exista reciprocidad con los ciudadanos españoles en esos países, es decir, para cinco españoles que decidan ‘votar’ en las amañadas elecciones a dictador local en Marruecos, aquí podrán votar cientos de miles de moros, cuyo principal referente para el progreso es Ben Laden -y Zapatero-. Los españoles no podemos más que alegrarnos por esta feliz ocurrencia -y los socialistas ni os cuento-.
El líder pepero ni siquiera ha planteado si para poder votar sería necesario una estadía mínima, y no lo ha planteado porque en cuanto tengan el permiso de residencia ya serán aptos para votar. Y eso parece ser lo único que importa a la clase política española.
La clásica filosofía democrática de la izquierda, votos a cambio de multisubvenciones para todo tipo de causas, ahora pretende ser utilizada por todos ante la gran tarta de votantes que actualmente se plantea gracias a la vertiginosa invasión que ha sufrido España.
Con Rajoy resulta evidente que las políticas de extrema izquierda pasan a ser de centro en esta España del progreso que nos ha tocado padecer. Otro nuevo triunfo del socialismo, a mayor gloria mía y de España. Viva España!!!
Quien hace dos días se dedicaba a cazar caimanes en el Orinoco podrá ahora aportar su contemporánea sapiencia en la dirección del devenir municipal de la España del progreso. Y no sólo eso, la dicha que nos asolará será devastadora con nuestros hermanos musulmanes. Existiendo ya municipios donde la población mahometana supera el 25% del total, el giro progresista de los futuros gobiernos municipales asemejará al aporte evolutivo que Atila brindó al pueblo romano.
Y no sólo la mayoría de los partidos actuales cambiarán su programa para favorecer a una minoría que, en algunos casos, vive en el medioevo, sino que podrán brotar como champiñones un sinfín de nuevas formaciones que atiendan con mayor exquisitez a las turbas invasoras. Algunos pensarán que estos nuevos partidos se deberán atener a las leyes españolas, pero en un país donde la Justicia es sólo una simpla palabra, cualquier futura negativa a la ejecución de los propósitos de muchas de estas formaciones podrá ser considerada como una afrenta que, inevitablemente, será sabiamente utilizada para originar revueltas de todo tipo, hasta que se acepte lo que nuestros amistosos hermanos musulmanes tengan a bien llevar a cabo… Rotulación obligatoria en bereber, paros laborales forzosos para rezar a Alá el Misericordioso, velo obligatorio para las mujeres en ciertas zonas del municipio, obligación de comer criadillas de cordero herniado una vez al mes, … Las posibilidades de progreso que se nos presentan son casi ilimitadas…
Como bien decía el socialista Ruiz-Gallardón durante la convención pepera, “hay que neutralizar el discurso radical de otras opciones políticas mediante un mensaje moderado que devuelva la tranquilidad a los ciudadanos”. En otras palabras, no importa lo que realmente esté pasando, basta con desfigurar la realidad apoyándose en un discurso buenrollista que haga creer a la gente que lo que ve no es cierto, sino una aplicación defectuosa de lo que ya nos han contado nuestros políticos anteriormente.
En definitiva, socialismo a la enésima potencia, sólo el partido nos permite ver la realidad. Vivan los borregos!!!
Para rematar su intervención, el delfín polanquiano dejó claro a socialistas, etarras, muyaidines y demás integrantes del progreso global, cuál es el camino para derrotar a las fuerzas reaccionarias españolas: “el PP no puede responder a los excesos de la izquierda desde una simétrica desproporción de derecha”. Resumiendo, si atacan, mejor ni defenderse. Viva España!!!
Marzo 5, 2006 a las 2:23 pm |
Es aterrador. Los socialistas se creen que hablar con estos señoresde política va a ser como hablar con las marujasd del ConCapa y demás especímenes católicos.
Marzo 5, 2006 a las 4:00 pm |
Y el progrerío mediático encantado de la vida, contando mezquitas; cuando llegue el momento de contar “madrasas” que Dios nos pille confesados porque en nombre de Alá nos cortarán el cuello. Eurabia.
http://servicios.diariosur.es/pg060226/prensa/noticias/Andalucia/200602/26/SUR-AND-111.html
Marzo 5, 2006 a las 6:54 pm |
Miguel Ángel,
el progreso es el progreso y debemos asumirlo…