Archivar como 12 junio 2006

España está en guerra

junio 12, 2006

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De repente, Joseba y Josechu se encontraron tomando partido en la gran guerra de España, también conocida como la guerra del Progreso. Después de perpetrar no menos de una docena de veces el pecado nefando, como era preceptivo entre las huestes del Progreso, se adentraron al centro de la ciudad en busca de material que les ayudara a implantar la democracia en España. Al llegar a un céntrico bar, tras saludar a varios camaradas embuchados en el uniforme de policía regional socialista, preguntaron por género pacificador, siendo pronto agasajados con sendas carretillas repletas de material y dos gorras oficiales del Frente del Progreso, serigrafiadas con un contundente ‘Me cago en Dios ‘en la visera y un ‘somos de izquierdas’ en el frontal. Además de las gorras, fueron obsequiados con el uniforme revolucionario socialista del Progreso, que consistía en un chándal a listas con los colores del arco iris, en clara referencia a la homogeneidad sexual que se respiraba ya desde hacía décadas en la totalidad del frente socialista. El uniforme castrense que rápidamente se enfundaron Joseba y Josechu se diferenciaba del de la policía socialista en que el de estos últimos presentaba las rayas en horizontal. Según la elite socialista al frente del Ministerio de la Guerra, estos uniformes eran los más indicados para resaltar el carácter soplapollesco de los combatientes socialistas. Y eso era algo indiscutible. Antes de comenzar a mover sus carretillas para dirigirse a zulos próximos donde poder preparar sus campañas democráticas, distinguieron en la carretilla varios globos de colores y un par de chupa-chups. Ni cortos ni perezosos, inflaron media docena de globos y los ataron a las empuñaduras de las carretillas; los chupa-chups se los introdujeron por vía rectal. Se trataba de un acto proletario fuera de toda discusión, el sufrimiento se convertiría, con el tiempo, en placer. Ellos y la totalidad del Frente del Progreso lo sabían. Una vez puestos en marcha llegaron a un zulo de confianza. Se encontraba en una habitación contigua al despacho del alcalde de la ciudad. En la España del Progreso y las libertades se combatía desde todas las instituciones contra el fascismo, y era desde los propios despachos de los elegidos por el partido –antiguamente lo eran por el pueblo- donde se almacenaba el material democrático. Joseba y Josechu depositaron en tan curiosos almacenes su arsenal de pistolas y bombas, armas infalibles para implantar el Progreso en la España del Ciervo. Eso debía estar ahí para que todo el mundo lo tuviera a mano en caso de un posible ataque fascista. La democracia merecía semejantes sacrificios, eso nadie lo dudaba. Exhaustos después de tamaño esfuerzo, se chuparon la polla y se fueron a tomar por culo. La guerra casi estaba ganada…

borregos.jpgEn la antigua sede provincial del partido fascista en una de las actuales provincias socialistas se dieron cita varios de los máximos dirigentes del frente tresporcentista, incluido dentro del Frente del Progreso. En dicha reunión se discutía un chivatazo suministrado por uno de los múltiples héroes anónimos del Frente del Progreso: en el mercado central se vendía carne de cerdo que no procedía de las provincias catasunas.
Para vengar tamaña afrenta fue trazado un plan milimétrico que haría pagar a los infiltrados fascistas su atrevimiento. En primer lugar se haría tragar a los tenderos fascistas todas sus chuletas de cerdo con hueso incluido. Tras el regüeldo de rigor se les haría gritar un ‘¡visca Catalonia!’ seguido de un ‘¡Barca, Barca, Barca!’. En caso de sobrevivir a semejante tortura, serían marcados en la frente con un hierro incandescente con la forma de un burro catalán. El triunfo del socialismo era un hecho en las recónditas provincias tresporcentistas, el Frente del Progreso era allí tan fuerte que hasta los burros hablaban en dialecto autóctono.

El Frente del Progreso que permanecía en Castilla se había atrincherado en los alrededores de la casa de Campo de Madrid, auténtico vivero de socialistas y de gentes del progreso. Como en una de tantas famosas películas del pregolpista Almodóvar, el frente de guerra estaba copado por putas , chaperos y demás gente de buen vivir. El socialismo era una forma de vida en sí misma, como ya había comentado hacía meses la ideóloga del Jabugo y del partido, una tal Maruja Barranco, y era vivida con auténtico regocijo por las hordas del Progreso. Mientras maleantes y saqueadores, verdadera vanguardia intelectual del Progreso, diseñaban el plan estratégico de Progreso para España durante los próximos años, las gentes de la cultura, a falta de espectadores para sus engendros teatrales y cinematográficos, se daban a los percebes y las ostras para intentar calmar su ansiedad socialista, siguiendo al pie de la letra los dictados de una famosa familia hollywoodiense española. Una vez bien cebados, se dirigían a la cheka central para ayudar en sus planes a los dirigentes socialistas. Intentando acelerar la consecución del socialismo total en la España del Progreso, estos mandamases apoyados en tan certera asesoría, habían sentado las bases de su plan más ambicioso: importar no menos de 500.000 palestinos menores de 25 años en un plazo nunca mayor a los 6 meses. Aprovechando que el Ministerio para la Inmigración había pasado del ‘papeles para todos’ al ‘Bocata de calamares y Kalashnikov’, la población socialista española sería bendecida para los restos con esta feliz ocurrencia. Aparte de eso, la guerra no tardaría en decantarse del lado de los demócratas del Progreso.

Contra el Frente del Progreso se enfrentaba el Frente Fascista. A pesar de que no se conocía su exacta localización en España, el ejército del Progreso no bajaba la guardia. Muchas veces, en su ánimo por implantar la democracia, los progresistas ajusticiaban a sus propios camaradas. Por equivocación, claro. Parecía, en ocasiones, que los fascistas fueran un enemigo invisible que sólo aparecía, como por arte de magia, gracias al pluscuamperfecto órgano de propaganda que dirigía realmente al Frente del Progreso. A pesar de esto, las pistolas y las nucas persistían en su particular enfrentamiento. Era el progreso, era el socialismo…

Amor en tiempos de guerra

junio 11, 2006

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“España está en guerra”

junio 6, 2006

maríabarranco.jpgComo no podía ser de otra manera, una despreciable participante de la campaña capullos blancos vuelve a poner de manifiesto que ser socialista y proetarra es algo de lo más normal dentro de la izquierda española. En esta ocasión una actriz de tercera, conocida por su aparición en un sinfín de bodrios nacionales, al ser entrevistada, permite un acercamiento casi milimétrico a esa perturbada cosmovisón que suelen compartir quienes se dan la gran vida a costa de públicas subvenciones que bien podrían ir a parar a los pobretones africanos.
Después de que la semana pasada el contubernio de actores de izquierdas encabezado por la marxista Pilar Bardem concediera un premio a la organización proetarra Ahotsak, esta vez, otra mujer alaba públicamente el entendimiento de socialistas abertzales y de socialistas obreros.

Su primera afirmación es demoledora: "Yo, por supuesto, estoy a favor de que se acabe esta guerra. Tengo mucha esperanza, tengo mucha fe en el Gobierno de Zapatero. Además, confío mucho en el señor Rubalcaba".Como puede apreciarse nítidamente, el lenguaje etarra se ha convertido en el lenguaje socialista. Hace no tanto esto no era así, hasta que el P$O€ dejó de gobernar. A partir de ahí se siguió la misma dinámica que ya utilizaran en los gloriosos tiempos del asesinato de curas e incendio de iglesias. La democracia sólo es democracia cuando gobierna el P$O€, todo lo que se salga de ahí implica fascismo.
De las palabras de esta palurda reconvertida en intelectual de la izquierda se desprende claramente que en España hay una guerra, la de las pistolas contra las nucas, y eso es sabido por cualquier buen socialista como la Barranco. Y no sólo eso, su espíritu democrático le lleva a declarar su firme apoyo a un ministro del partido del GAL en tiempos del GAL y a un conspicuo parlamentario del mismo partido durante el mismo tiempo. Supongo que ella, una amante de la paz nazionalsocialista, se ha visto espoleada a hacer esas declaraciones al enterarse de la medalla que ha concedido el susodicho partido a uno de los mandamases americanos durante la guerra de Iraq. Aparte de mandar barcos para ayudar a los asesinos americanos a masacrar a los pobres niños iraquíes, ahora, además, los homenajean por su espíritu criminal. Por todo ello y por mucho más, la confianza de la Barranco en el partido de las chekas es ciega.
Preguntada por su negativa a portar pegatinas contra la €TA durante la celebración anual de la bazofia cinematográfica nacional, responde de una manera más que convincente. "Es que parecía que si no te la ponías estabas a favor del terrorismo. Eso no es verdad". Asumir la retórica etarra es un gesto de complicidad fuera de toda duda. Negarse a portar una pegatina contra los socialistas abertzales, por lo visto, es un gesto de paz. La vanguardia intelectual de la izquierda está copada por engendros como la tiparraca que nos ocupa, cuyo discurso parte siempre de la premisa de tomar a todo el mundo por imbécil.

A pesar de la sorpresa que toda esta basura habrá causado sobre el entrevistador, éste ha estado lo suficientemente ágil como para hacerle una pregunta acerca de la solidaridad de la izquierda española:

¿Qué hace una activista roja como tu entre tanto lujo como hay aquí?
Ser de izquierdas, que para mí es una manera de vivir y de ser, no significa que no te guste el jabugo.

Si a la impresentable de Bardem le gustaban los percebes, a esta petarda le gusta el jabugo. Y no sólo llama la atención el que estas vividoras no sepan qué decir cuando se les pregunta acerca de su forma de vida ultracapitalista vivida desde la izquierda radical, llama sobre todo la manera que tienen de justificarlo. Para la Barranco ser socialista es una manera de vivir y de ser, es decir, uno es socialista por encima de lo que diga el partido. Uno ya nace socialista, utilizando toda su vida para ser un borrego de partido, totalmente convencido y sin ningún tipo de remordimiento por apoyar cualquier tropelía que se le ocurra a su partido. Lo importante es ser de izquierdas, no vaya a ser que tomen a uno por facha. Lo importante es la apariencia, el fondo no importa. Ser socialista es guay, aunque mates, aunque robes. Por algo soy yo socialista, son todo ventajas. Gora Euskal-Herria!!! Viva el P$O€!!!


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