Tras tantos meses sin escribir, no he podido evitar subir este vídeo que vi recientemente, ya que, más allá de demostrar que este tal Lord Monckton es un puto figura, nos presenta claramente cómo es el pensamiento ovino de un seguidor de la izquierda.
El fanatismo y sectarismo que se esconde tras la dulce cara de esta rubita acojona. Cuando la imbecilidad se convierte en virtud resulta muchísimo más fácil imponer mamarrachadas como las que defienden cantamañanas tipo Al Gore o Zapatero.
El movimiento de los pijos sandía está más que en entredicho, y reuniones como la de Copenhage parece que sólo sirven para que unos cuantos majaderos de la izquierda se reúnan a hacer el payaso, tirar piedras, irse de fiesta y demostrar al mundo que si, por azares del destino, algún calentólogo les dijera que comer nabos frenaría eso que llaman cambio climático, rubitas como ésta se acostarían pensando que llevan toda la vida haciendo el bien. Je.