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Anders Breivik: comienza la caza de brujas

julio 25, 2011

La masacre realizada por Anders Breivik el viernes pasado ha dado lugar durante los últimos días a un auténtico éxtasis ultraizquierdista que parece recorrer Europa de punta a cabo. Desde la censura hasta la persecución del disidente, se mezclan todo tipo de argumentos, a cual más peregrino, que nos pretenden prevenir de la supuesta amenaza ultraderechista en toda Europa.

Como bien me ha apuntado mi amigo Arturito, hace unos años, cuando un perroflauta de la izquierda piojosa holandesa asesinó al homosexual y líder de la derecha antimusulmana holandesa, Pim Fortuyn, nadie nos previno del peligro que suponían los izquierdistas europeos para la paz y la democracia en Europa.

Cuando asesinaron a Theo van Gogh, director de cine y activista contra la lacra del islamismo en Europa, estos mismos que ahora tanto se exaltan -algunos parecen incluso felices por la situación actual- tampoco levantaron la voz para prevenirnos del peligro de los islamistas en Europa. Se trataba, en este caso concreto, de un loco aislado, de un exaltado islamista a quien se le había ido la pinza. Tampoco nos cuentan estos medios, tan progresistas ellos, que el hijo ya huérfano de van Gogh tuvo que cambiar de escuela porque sus propios comapañeros mahometanos de clase le hacían la vida imposible. Sí, amigos, esta es la Europa de las libertades y el Progreso que nos quieren vender.

Ayer, bajo el título El autor del atentado y los blogueros del odio, el prestigioso semanario der Spiegel, en su edición online, era capaz de culpar a todos aquéllos que predican por Internet las consecuencias de la islamización de Europa de los asesinatos perpetrados por Breivik. Ponen en el punto de mira a Fjordman, un tipo que, las pocas veces que le he leído, no hace más que aportar datos y estadísticas de la invasión musulmana en Europa. También webs como Gates of Vienna o The Brussels Journal eran señaladas como los vehículos necesarios para portar el odio y la sinrazón de Breivik . Y se quedan tan anchos. ¿Os imagináis que culparan a El País o Público de ser los periódicos de referencia de tantos y tantos etarras? ¿A que no? Ya me gustaría a mí ver a der Spiegel culpar de apología del terrorismo a El País por sus investigaciones/encubrimientos del GAL, el 11M o el Faisán… Todos sabemos que esto no sucederá, pero tranquilos, más adelanto os demostraré la caradura y fariseísmo de esta izquierda tolerante, democrática y blablablá.

Me he tomado la molestia de traducir parcialmente el mencionado artículo para que os hagáis una idea de hasta dónde llega la desvergüenza de algunos adalides de eso que llaman democracia. Sólo les ha faltado escribir que Al Qaeda es un invento del KuKluxKlan:

La búsqueda del camino hacia el mainstream

No hay nada tan importante en este ambiente como asentarse en toda Europa como un movimiento serio. Se entiende a sí mismo como ‘anti-yihad’, como contrapeso. Se asoma a los medios, a las calles, a los Parlamentos. También Breivik se comprometió con el partido populista de derechas noruego Fremskrittpartiet.

Breivik trasladó, según su propia declaración, sus actividades políticas hace unos nueve años hacia lo publicístico y subversivo. Hacía ya varios años que exponía sus opiniones a través de diversos blogs de derechas. El sábado todo esto condujo, principalmente por su cercanía con la posiblemente mayor de las estrellas de este ambiente, a una bizarra discusión: el igualmente blog de derechas LittleGreenFootball levantó el rumor de que Anders Breivik no era otro que el famoso blogger Fjordman.

La discusión sigue. Mientras tanto, Fjordman, conocido por sus radicales pero elegantemente formulados largos ensayos contra musulmanes, izquierdistas y ‘multi-cultis’, se ha pronunciado varias veces. Desde ese momento ya no se le reprocha que él fuera al asesino de masas de Noruega, sino ‘sólo’ el que prendió la llama, la inspiración de Breivik.

Fjordman: el guía intelectual

Contra esta acusación no existe casi ningún argumento, para eso se ha esforzado Breivik.  Ya en 2009 intentó Breivik hablar directamente con Fjordman, para hacerle interesasrse por su panfleto del odio de 1.100 páginas. Él, presuntamente, no estaba interesado en Breivik. Seguramente porque éste no se diferenciaba de tantos otros que él, con incluso mayor radicalidad, había podido escuchar en la barra del bar.

Pero hubo algo que este superblogger de derechas no vio. Fjordman, la fuente más citada por Breivik, hubiera podido reconocerse en su obra, e incluso de una manera literal: él es -posiblemente sin su consentimiento- el más importante coautor de este escrito.

Su obra no es un monográfico sobre Breivik, tampoco la creación político-literaria de un loco que, evidentemente, planeó un asesinato masivo durante años, sino una especie de collage: ’2083′ se compone principalmente de artículos y ensayos que Breivik se había descargado de diversos blogs ‘patrióticos’, ‘nacionales’ y ‘conservadores’. Fjordman es en realidad el autor de varios centenares de páginas de este maremágnum -en total 38 capítulos o subcapítulos son suyos. Capítulos que se yuxtaponen en esta ‘obra’ que llama a los europeos a un antiyihadismo sangriento, incluso hasta el martirio. Incluso también contra aquéllos que en el retorcido pensamiento de Breivik son los responsables de la islamización de Europa: todos los que no son ‘nacional’.

En palabras de Breivik suena así: “Por eso es de vuestro interés, ayudar a los Hermanos (…) a derrotar a los marxistas culturales  y multiculturalistas en Europa. Viajad aquí, transferid dinero, dad vuestro apoyo moral, convertíos vosotros mismos en mártires de esta lucha.”

Como Breivik. Solo en Otoya disparó mortalmente a 85 jóvenes, que en su enfermiza cosmovisión eran ‘marxistas-culturales’ que debían ser combatidos. Él invirtió años en planear estos asesinatos, y no sólo eso. En su panfleto ’2083′ escribía: “Crear este compendio me ha costado 317.000 Euros (…) todo esto es apenas perceptible en comparación con las víctimas causadas para poner en circulación este libro, para la verdadera acción de marketing.”

Después de comernos esta apología larvada de la censura, esta basura filoestalinista de quienes se llenan la boca continuamente de la palabra democracia, viene lo divertido. Y para divertirnos he escogido un artículo del viernes pasado del ultra Fernando Berlín, director de radiocable, mediocre y fanático a partes iguales, y lacayo de los mandamases del puño y la rosa:

Posiblemente es prematuro hablar del yihadismo como responsable del atentado en Noruega, aunque sin grupos terroristas allí y con problemas fronterizos menores, no parece muy desenfocado.  Y desde luego, independientemente de su autoría, lo ocurrido es un drama de gran impacto para una sociedad tan poco acostumbrada a sufrir atentados, vengan de donde vengan.

En julio 2010 la policía desarticuló una célula de Al Qaeda en Noruega y Alemania con tres detenidos.  La prensa noruega señaló que preparaban un atentado de grandes dimensiones, como los que sufrimos en Madrid el 11 de marzo de 2004.
Además, las tropas noruegas participan en la misión de la OTAN en Afganistán y formaron parte de la coalición que invadió Irak en 2003, aunque sus efectivos se retiraron del país en 2005. Y recientemente varios diarios publicaron las polémicas viñetas de Mahoma.

Así que todo lleva a pensar en esa autoría. De ser así, los acontecimientos nos volverán a mostrar que ni la intervención en Afganistán, ni en Irak, ni en otros países del mundo árabe, han conseguido hacer del nuestro un mundo más seguro. La estrategia belicista no es adecuada para un terrorismo deslocalizado, que incluso vive durmiente entre nosotros. Más bien al contrario: el belicismo es gasolina en la hoguera de los fanatismos.

El terrorismo es también un fracaso de la sociedad occidental.

En nuestro “mundo desarrollado”, hemos logrado un importantísimo grado de progreso y de convencimiento de que la paz y la vida humana, tienen el mayor de los valores. Sin embargo esos valores no hemos sido capaces ni de exportarlos ni de instalarlos con firmeza.

El terrorismo permanece entre nosotros, a veces dormido, y mientras no abramos una reflexión profunda sobre la naturaleza del mismo y sobre la forma de abordarlo, tendremos que estar dispuestos a que nos despierte con brutalidad de esta falsa ensoñación que hemos fabricado.

El terrorismo no es culpa de los ciudadanos de occidente pero es un pequeño fracaso de nuestra capacidad para la seducción moral.

Este artículo, como bien puede apreciarse, fue redactado el viernes pensando en un probable atentado yihadista, algo que Breivik se encargó de desmentir.

Como bien dice Berlín, Breivik atentó en Noruega por “un pequeño fracaso de nuestra capacidad de seducción moral”. Ay, pobre Anders…

Lo que nos demuestra el niño de Radiocable es cómo la izquierda española es capaz de comprender y justificar el terrorismo islámico -también el etarra, que es de izquierdas-, pero nunca haría lo mismo con alguien situado en el polo opuesto del espectro ideológico. El doble rasero, la caradura y el sectarismo político son la base sobre la que se asientan semejantes razonamientos. Porque veamos, si Zapatero dijo del atentado etarra de la T4 que fue un accidenete, ¿por que Breivik no es también un accidente? Si Zapatero afirmó que Otegui es un ‘hombre de paz’, ¿por qué Breivik no lo es también? ¿Por qué en España había y hay tantos socialistas que muestran públicamente su fascinación por el ingenio y arrojo de Ben Laden y no hacen lo mismo con este Breivik? Si Zapatero desarrolló la Alianza de Civilaziones para dar coartada y cobertura al integrismo islámico, ¿por qué no lo aplica igualmente para gente como Breivik? Algún día todos estos iluminados de la izquierda más ultra deberán explicarnos todas estas preguntas. O mejor, que se lo expliquen a un ejército de Breiviks cuando vayan a buscarlos a casa…

También tengo que mencionar que, supuestamente, los niños socialistas noruegos habían aprovechado su acampada ideológica para glorificar al heroico bando de los matacuras y violamonjas, que convirtió España durante y después de la República en un matadero de disidentes. Y éstas son las paradojas de la vida, unos niños que homenajeaban al criminal y estalinista Frente Popular se vieron, de repente,  formando parte de un paseíllo… El fanatismo embrionario de unos fue segado de raíz por el fanatismo maduro de un pirado. El mundo está loco…

Y ya para finalizar voy a colgar unos cuantos comentarios tuiteros -casi al azar- que representan a la perfección cómo es la izquierda española actual: guerracivilismo en estado puro, majaderos con vitola de intelectuales y ultras bajo la bandera del puño y la rosa.

Sobredosis

junio 20, 2011

Sobredosis from Horatiux on Vimeo.

Deudocracia

junio 11, 2011

Democracia en primavera (I)

mayo 30, 2011

Las calles del barrio aparecían desiertas, como despertándose de un holocausto nuclear. Sólo una carpa de grandes dimensiones, que ocupaba la plaza principal del barrio, estaba atestada de gente, arremolinada entre ordenadores y timbales.
El zumbido de los generadores de gasoil, tan de moda en los últimos tiempos, tejía un manto sonoro que cubría el vecindario desde el primer al último asambleísta. La banda sonora de la democracia real podía escucharse a todas horas, era la llama prendida que recordaba que las acampadas seguían vivas.

Habían transcurrido ya muchos meses desde que Dolores llegara a su primera acampada. Desde entonces había pasado a ser parte integrante de la democracia misma, acomodando su espíritu revolucionario en las primeras comisiones feministas. La democracia así lo requería.
Pocas semanas después de la implantación efectiva de la democracia real había tenido lugar una asamblea on-line de carácter local/nacional/internacional en la que se trató el neofrikismo feminista. Aquella asamblea fue un éxito.
Como consecuencia de aquella asamblea, en la actualidad, los grupos de trabajo feministas, inspeccionados por la comisión mundial feminista, se ocupaban de aplacar la ansiedad sexual de cualquier varón que precisara de su ayuda. Era fundamental anular ese impulso animal en los hombres para impedir que el machismo ensuciara la sociedad de todos y todas. Trabajando en grupos de a dos, las feministas pretendían así transmitir una cierta aura de espiritualidad en su desempeño laboral, una especie de ying y yang hembrista. Es decir, una la chupaba y otra la cascaba.

Un camino similar había llevado a Fidel a la portavocía de la Comisión de Economía y Cerveza Fría. Fue durante una de las primeras asambleas de Sol, junto con un grupo de sabios, donde se gestó la idea de las ENGs, Empresas No Gubernamentales, que se habían convertido en la piedra angular sobre la que se asentaba el desarrollo económico de la democracia real. Un exitoso caso de derrota absoluta de los mercados y de triunfo de la ciudadanía.

- Sería bonito alcanzar el consenso -dijo Dolores.

- ¿En la asamblea o en la comisión? -pregúnto Fidel.

- En ambas, la democracia está en juego.

- Habrá que hacer más propuestas, no podemos quedarnos callados.

- Tienes razón, busquemos al portavoz.

- Allí hay uno, junto a aquel grupo de trabajo.

Y así, de la misma manera que en aquella primavera revolucionaria brotaba la democracia en las plazas, surgió el amor entre asamblea y asamblea. La democracia real comenzaba a dar sus frutos.

#acampadasol: el triunfo de la democracia

mayo 21, 2011

Los primeros rayos de sol  arañaban ya la plaza, y comenzaban a dibujar en ella la herencia de unos tiempos de cambio, de revolución, de democracia. Podían distiguirse ya, entre ese mosaico de progreso, las primeras formas humanas, pertenecientes al pueblo de los demócratas, los últimos supervivientes que daban fe de la victoria de la voluntad del pueblo, del triunfo de la democracia.

Los accesos a la plaza ya habían sido debidamente reconvertidos. Desde Fuencarral desembocaba en la plaza un río de tierra proveniente del cafetal que ahora constituía la calle. La democracia había conseguido que se realizara un comercio justo con las habitantes de la calle Montera. Una putada, según algunos. La democracia no opinaba igual.

La calle Mayor estaba ahora presidida por la universidad. La Universidad de la Democracia, también conocida como la universidad de la calle, se asentaba ahora sobre un nuevo edificio de planta baja construido con cañas y barro, y continuaba albergando a varios cientos de catedráticos.  La enseñanza  pública y de calidad, aun sin alumnado, seguía siendo uno de los pilares sobre los que se asentaba la democracia. Era un principio inherente al sistema.

Aquella primavera en que la brisa de la libertad acariciaba las asambleas de la plaza, inundando de democracia a los acampados, a la sociedad, al mundo, nunca nadie imaginó que la democracia real realmente consiguiera llevar a cabo sus objetivos. Aquella primavera en que jugábamos al fascinante juego de la de democracia 2.0, donde las flores de la democracia brotaban en cada plaza, en cada pueblo,  nadie reparó en que las palabras pueden crear nuevos mundos, pero los nuevos mundos no se hacen sólo con palabras. Aquella primavera en que la política parecía querer acorralarnos, muchos indignados no querían aceptar que la política no podía hacerlo todo.

Así las cosas, el centro de la plaza había quedado convertido en una asamblea permanente dedicada a la discusión democrática. Recientemente había sido adoquinada con fajos de billetes de 500 euros, como formando la lápida de un banco, escenificando el triunfo de los derechos de todos. Y era allí, sobre un manto de dinero ya inútil, donde los más viejos del lugar recordaban con orgullo y satisfacción la única vez que asambleas y asambleístas, portavoces e indignados, comisarios y coordinadores, mostraron total unanimidad en una propuesta. Ocurrió en los ya lejanos tiempos de las acampadas por la democracia real. En aquellos días parecía que la democracia real iba a ser derrotada, pero una mezcla de ingenio y progreso, ante la escasez material y el superávit de democracia, consiguió aprovechar un apartado de la democrática ley de muerte digna, y se aprobó un suicidio colectivo para salvar la democracia. No hubo duda, todo el mundo prefirió morir dignamente a morir malamente. Sólo unos pocos demócratas debían quedar para escribir en los libros de historia que la humanidad nunca abandonó la democracia. Era una cuestión de supervivencia del Bien, de derrota de los mercados, de derecho a una vida digna.

Nazional-Culerdos

abril 26, 2011

Hay que reconocerlo, la final de la Copa del Rey de España de fútbol ha actuado como catalizador para desenmascarar, una vez más, la cantinflesca trama que une deporte y política en España desde que el nazionalismo catalán se apoderara de un club de fútbol como máxima expresión propagandística de su ser.

El binomio deporte-política ya fue suficientemente explotado en el siglo pasado, predominantemente por nazis y soviéticos. En la actualidad, la comunista China y el progresista F.C. Barcelona son los máximos exponentes de utilización del deporte como arma  propagandística para tratar de imponer una ideología.
A muchos puede sorprender que esta forma de hacer política, principalmente ligada a dictaduras, sea utilizada en una pequeña región de España. Pero si alguien se sorprende es porque no tiene ni idea de lo que realmente acontece en la zahúrda nazionalista catalana.

El nazionalismo catalán, en su escaso siglo de patética historia, ha estructurado su mensaje a través de un sinfín de mentiras cruzadas con un enfermizo complejo de inferioridad con todo lo relacionado con Madrid-Castilla-España. La idea es clara: generar odio. Un odio inextinguible, ya que su ‘lucha’ se basa en mitos, invenciones y miedos propagados por el ancho mundo con el fin de enrolar para su causa a fanáticos, ignorantes y tontos de kojones.

Nos encontramos claramente ante un trastorno mental fuera de toda duda, algo que ya ha sido clínicamente estudiado:

A través de la exageración o de la invención de historias o anécdotas, los mitómanos adoptan una posición que les hace parecer más importantes, afortunados, ricos o inteligentes.

La mitomanía, también conocida como pseudología fantástica, es un trastorno psicológico que consiste en mentir de forma patológica. Afecta a personas con un nivel de autoestima muy bajo, por lo que mienten para llamar la atención con sus invenciones sobre grandes gestas o dramas personales. Es un trastorno infrecuente que puede asociarse a otras patologías, como la psicopatía o el trastorno histriónico de la personalidad. El problema estriba en que no es habitual que los afectados busquen tratamiento psicológico, que requiere siempre la colaboración activa del paciente.

De hecho, como bien se encarga el nazional-culerdismo de propagar, el Barça es ‘más que un club’. Es decir, antes de empezar a jugar, los culerdos ya son más que los demás. Puro delirio de soberbia y prepotencia nazionalista.

Como bien he dicho antes, la mezcla de embustes unidos al complejo de inferioridad dan lugar a esta enfermedad nazionalista. El nazional-culerdismo, desnudo ante cualquier persona medianamente formada, sólo puede apelar al fanatismo de sus seguidores para conseguir mantener su estatus. .

Una vez que se ha instituido el odio como piedra angular de ese proyecto político, debe intentar perdurar en el tiempo del único modo que sabe: con más mentiras. La farsa nazionalista sabe perfectamente que no debe invocar la inteligencia y el raciocinio de sus seguidores, sino continuar con lo que siempre han hecho: insuflar odio. El objetivo es llevar el debate hacia la parte sentimental, obligar al seguidor nazionalista a rebuscar entre sus instintos más primarios para enfrentarse a un enemigo ficticio. Es decir, sacar a flote la animalidad que todo nazionalista lleva dentro.
De ahí, sin duda ninguna, viene el invento del burro catalán. Seguramente lo único acertado que el nazionalismo catalán ha hecho durante todos estos años: ¡¡identificarse con un burro!!

Por este motivo, y con la intención de evitar malentendidos y facilitar la comprensión, de aquí en adelante hablaremos de burrocatalanes o nazionalistas catalanes . Como cualquiera sabe, no todos los catalanes son nazionalistas, ni tampoco todos los catalanes son seguidores de la Far$a futbolística. Aunque ya le gustaría a esta chusma hacerlo obligatorio.

Para poder entender la cópula existente entre el FC Barcelona y la imaginaria nazión catalana o Burrocatalonia, debemos adentrarnos en varios aspectos clave de la farsa nazional-culerda:

1. Mentiras históricas

1.1 De la zahúrda nazionalista

Cataluña nunca ha sido una nación. Ni un país. Ni nada similar. El nazionalismo catalán es un invento de hace apenas un siglo. Una tomadura de pelo en toda regla. Cualquiera que haya leído al respecto sabe que es una mentira orquestada por unos pocos con el único fin de conseguir dinero y poder, nada más.

Iba a escribir un pedazo de tocho al respecto, pero un querido catalán me lo ha ahorrado:

En el colegio nos explicaban la historia de las cuatro barras, pintadas por el emperador franco con la sangre de Vilfredo el Velloso sobre un escudo o tela de color amarillo-dorado: así nació la Senyera. Los domingos por la mañana, bailaban sardanas en la plaza de la Iglesia y era una gozada ver juntos en un mismo círculo a abuelos y nietos cogidos de la mano.

En Navidad, hacíamos cagar el tió, y poníamos un caganer con barretina en el Belén. Así, disfrutábamos de una verdadera Navidad catalana como Dios manda.

En primavera, nos calzábamos las botas chirucas e íbamos al Pirineo, a disfrutar de nuestras montañas y cordilleras, de nuestra tierra.

Celebrábamos La Diada para no olvidar nuestra derrota como pueblo contra Felipe V y los españoles.

Somos un pueblo trabajador, con seny, diferente del resto. Tenemos La Caixa, el RACC, los Mossos d’Escuadra, y los Ferrocarriles Catalanes. ¿Qué más queremos? Pues volem, volem, volem… [canción-eslógan: “volem, volem, volem, volem la independència, volem, volem, volem, Països Catalans”: queremos la independencia, queremos Países Catalanes].

Pero la verdad no puede esconderse siempre. Te vas de Erasmus a Londres y descubres que existe vida más allá de nuestro pequeño planeta catalán. Que de trabajadores y con seny también hay en otras tierras. Que La Caixa no es tan importante en comparación con, por ejemplo, el Commercial Bank of China. Que sólo una ciudad como Shangai tiene 20 millones de personas (tres veces toda Cataluña).

Descubres la verdad: Que aquello de las cuatro barras de Guifé el Pilòs era sólo una leyenda, un mito, sin fundamento histórico: ni Guifé fue contemporáneo del rey franco, ni tampoco había uso de la heráldica en aquel siglo. Además, hasta la unión en Aragón, el emblema de los Condes de Barcelona fue la Cruz de Sant Jordi (la cruz roja de Gules sobre Plata).

Descubres que la sardana se la inventaron a finales del s. XIX. Fue un tal Pep Ventura, que tampoco se llamaba Pep sino José, nacido en Alcalá la Real, provincia de Jaén, e hijo de un oficial del ejército español. Se la inventaron porque no podía ser que la jota de Lérida o del Campo de Tarragona fuera baile “nacional”. Y tampoco lo podía ser el baile denominado L’Espanyolet. Por esto se inventaron la sardana a a finales del s. XIX: para crear una identidad nacional inexistente hasta entonces. La sardana, otro mito.

Descubres que en 1714 no hubo ninguna guerra catalano-española, que Cataluña no sufrió ninguna derrota bélica. Fue una guerra entre dos candidatos a la Corona de España, vacante desde la muerte de Carlos II sin descendencia: un candidato de la dinastía de los Borbones (de Francia) y otro de la de los Austria (de tierras germánicas). En todos los territorios de la Corona de España hubo austracistas y borbónicos, por ejemplo, Madrid, Alcalá y Toledo lucharon en el mismo lado que Barcelona. No fue en absoluto, como nos intentan vender, una guerra de secesión sino de sucesión: y ningún bando aspiró nunca a romper la unidad dinástica entre Castilla y Aragón, ni la separación de Cataluña. La Diada, otro mito.

Descubres que el caganer del Belén es una “tradición” que no se generaliza hasta el siglo XIX, como la sardana. Y el tió, otra milonga identitaria y absurda. La Navidad Catalana, otro mito.

Te das cuenta de que nos han tomado el pelo. No nos han educado sino adoctrinado. Que nos han alimentado sin darnos cuenta de una “ideología total”, que lo abarca todo: sirve de excusa para anteponer los derechos colectivos sobre los individuales y así pisotear los derechos de las personas, sirve de excusa para moldear la Historia al gusto de esa ideología, sirve de excusa para determinar qué está bien y qué está mal.

Te das cuenta de que nos han adoctrinado en mitos, leyendas, mentiras. Que han construido y falseado la realidad para fundamentar su ideología.

1.2 De la cuadra culerda

El Fútbol Club Barcelona siempre ha tratado de justificar sus derrotas con una mezcla de victimismo y soberbia.  De esta manera siempre se sobreentiende que sus derrotas nunca fueron por culpa propia. Para el nazional-culerdo es incomprensible que el Barcelona no gane.
Para el nazionalismo catalán Cataluña es el pueblo elegido, una especie de judíos pirados que viven al sur de los Pirineos. El seguidor del Barça también piensa que su club es el equipo elegido por los dioses para liderar el planeta fútbol. Todo lo que no sea eso será consecuencia de un complot de Franco-Aznar-los árbitros-y su reputísima madre, cuya consecuencia inmediata es la derrota sentimental y real de la nazión catalana. Algo, sin duda ninguna, intolerable.
Cualquier excusa es buena, basta con tamizarla adecuadamente a través de los distintos y numerosos tentáculos propagandísticos del nazional-culerdismo. Toda vale por disparatado que sea.

Bien, refresquemos la memoria a los más despistados: acabada la guerra civil, durante los primeros años de gobierno franquista, aquéllos en que la represión contra los vestigios del heroico bando de los matacuras y violamonjas fue mayor, los resultados de la liga española fueron los siguientes:

¡Hola, Franco!

Franco y los culerdos: una historia de amor

Temporada 1939/40

Campeón de Liga: Atlético de Aviación
Campeón de Copa: C.D. Español

Temporada 1940/41

Campeón de Liga: Atlético de Aviación.
Campeón de Copa: Valencia

Temporada 1941/42

Campeón de Liga: Valencia
Campeón de Copa: F.C. Barcelona

Temporada 1942/43

Campeón de Liga: Athletic Club.
Campeón de Copa: Athletic Club.

Temporada 1943/44

Campeón de Liga: Valencia
Campeón de Copa: Athletic Club

Temporada 1944/45

Campeón de Liga: F.C. Barcelona
Campeón de Copa: Athletic Club

Temporada 1945/46

Campeón de Liga: Sevilla
Campeón de Copa: Real Madrid

Temporada 1946/47

Campeón de Liga: Valencia
Campeón de Copa: Real Madrid

Temporada 1947/48

Campeón de Liga: F.C. Barcelona
Campeón de Copa: Sevilla

Temporada 1948/49

Campeón de Liga: F.C. Barcelona
Campeón de Copa: Valencia

Temporada 1949/50

Campeón de Liga: Atlético de Madrid
Campeón de Copa: Athletic Club

Temporada 1950/51

Campeón de Liga: Atlético de Madrid
Campeón de Copa: F.C. Barcelona

Temporada 1951/52

Campeón de Liga: F.C. Barcelona
Campeón de Copa: F.C. Barcelona

Temporada 1952/53

Campeón de Liga: F.C. Barcelona
Campeón de Copa: F.C. Barcelona

Temporada 1953/54

Campeón de Liga: REAL MADRID
Campeón de Copa: Valencia

Pero ahí no queda la cosa:

el Barça ganó más copas del Generalísimo durante la Dictadura que nadie, el Madrid apoyó a la Familia Real en el exilio de Lausana y la Barcelona republicana negó el pan y la sal al Madrid de 1936.

Franco recibe la primera medalla de oro del Fútbol, Club Barcelona en 1971 tras la inauguración del Palau Blaugrana y del Palau de Gel, financiados por el Estado con 42 millones de pesetas a fondo perdido. En 1974, el presidente Agustín Montal impone la segunda medalla de oro del club al primer culé de España,dada su condición de Jefe de Estado, con motivo del 75 aniversario de su fundación.

La Copa del Generalísimo echa a rodar en plena Guerra Civil, 1938, y concluye con la muerte del general en 1975. Durante el franquismo y/o bajo la dictadura, el Barcelona es el equipo que conquista más copas del Generalísimo: 9 trofeos. Curiosamente, el Athletic de Bilbao, otra entidad que tiene como timbre de gloria el nacionalismo de su cantera , obtiene 9 galardones.

Sí, amigüitos, mientras don Santiago Bernabéu ponía la cara para que se la partiera el régimen franquista allá por 1956, es decir, en pleno franquismo, los adalides de las libertades, del progreso, de la democracia… es decir, los culerdos, entregaban a un Franco moribundo la medalla de honor del club en 1971. Y para demostrarnos que no estamos equivocados, en 1974, con un régimen agonizante, le concedieron una segunda medalla. En fin: ¡viva Franco! ¡Viva siempre!

2. El Barça, equipo nazional

J. Pujol, payaso mayor del circo nazional-culerdo

La confluencia del nazionalismo y el culerdismo ha terminado provocando un delirio fantasioso y alucinógeno entre la grey burrocatalana. La invención de una nazión por arte de birlibirloque conlleva la necesidad de creación de una épica, de una gestas sobre las que sentirse orgulloso, sobre las que asentar un discurso triunfalista, en definitiva, el reemplazo a batallas no ganadas, a guerras no luchadas, a conquistas nunca alcanzadas. Aquí es donde el papel del F.C. Barcelona es fundamental: sus victorias son los triunfos de la nazión catalana.

El antiguo presidente nazionalista de la Generalidad, Jordi Pujol, de los Pujol de toda la vida, no deja lugar a dudas:

“Catalunya no tiene una selección de fútbol, pero el equipo nacional de Catalunya es el Barça”. El Barcelona es, a falta de selecciones oficiales, el “equipo nacional de Catalunya” por su “identificación total” con la identidad, cultura e intereses catalanes.

Pujol, el presidente catalán más longevo, explicó en el programa ‘La nit al lloro’ de Barça TV que el vínculo entre el club blaugrana y Catalunya es “total”.

Debemos pararnos aquí para reconocer que estos comentarios, compartidos inequívocamente por absolutamente todo el conglomerado nazional-culerdo, son absolutamente nazis. Implican la negación de la existencia de todo aquél que no sea seguidor del Barça. Existe un único sentimiento, una única unidad de destino, una única nazión. La disidencia supone la conversión en apátrida. No hay lugar para el diferente, sólo existen los ‘nuestros’. Los demás no son más que figurantes de relleno en un cuadro para el que nadie los ha llamado.

De hecho, el nazional-culerdismo se ha apropiado de la bandera regional catalana como símbolo distintivo, de manera totalmente excluyente: el que no es del Barça, no es catalán. El régiment totalitario que pergeña el nazionalismo actual utiliza esta identificación como base de su proyección internacional. Pura propaganda .

Como derivada de todo esto, lógicamente, si el Barça es tu equipo nazional, España no puede ser tu equipo nacional. Ése es el mensaje. Política y deporte colaborando en la creación de una realidad paralela, de un universo nazional-culerdo, donde quien reniegue de esta farsa es tachado de enemigo inmediatamente. Y no de enemigo cualquiera, sino de enemigo nazional. La chusma nazional-culerda denomina en su peculiar jerga a esta gente como ‘fachas’.

Y para muestra, un botón.

Y si alguien no ha acabado todavía de captar el concepto, qué mejor que reproducir las palabras de Piqué tras el partido R. Madrid-Barça que precedió a la final de copa, donde este brillante jugador de la selección española de fútbol refleja claramente el nivel de paranoia que se vive en el mátrix burrocatalán:

“¡Españolitos, ahora os vamos a ganar la Copa de vuestro Rey”

3. Lenguaje nazional-culerdo

La doctrina nazional-culerda tiene muy claro que la propaganda es un medio fundamental para conseguir sus objetivos: deformar la realidad es imprescindible para que esta farsa se perpetúe en el tiempo.


A pesar de la dificultad que entraña intentar desenmarañar esta ciénaga de clichés y lugares comunes de la retórica nazional-culerda, voy a intentar hacerlo de manera muy sencilla, como ejemplo que puede ser reproducido exponencialmente según interese a la escoria dirigente.
Bien, hagamos lo siguiente, cojamos de la zahúrda nazionalista estos términos: caspa, rancio, moderno. Y de la cuadra culerda los siguientes: humildad, respeto, prepotente. Ahora atribuyamos esos adjetivos a la persona o cosa que queramos. Y repitámoslo hasta el infinito, hasta que al mencionar ese adjetivo lo relacionemos de forma refleja, unívoca e inequívoca con la persona o cosa predeterminada. Además, debemos dotar a esos adjetivos de categoría de exclusividad hacia esas personas o cosas, es decir, esos atributos no pueden recaer sobre nadie más, con la cicatera intención de que sus antónimos recaigan en el opuesto a la persona o cosa predeterminada.
En otras palabras: caspa-España, rancio-España, moderno-Cataluña; humilde-Barça, respeto-Barça, prepotente-RMadrid. Ahora crucemos a nazionalistas y culerdos: caspa-RMadrid, rancio-RMadrid, moderno-Barça; humilde-Cataluña, respeto-Cataluña, prepotente-España.
Y ahora añadamos otras palabras clave en esta farsa: imperialista, solidario, fascista, chulo, … Y a partir de aquí ya podemos quemar banderas españolas, pitar al himno español, prohibir el idioma español en Cataluña, asaltar sedes de partidos disidentes, prohibir los toros y, por supuesto, después hacernos las víctimas. Así de sencillo. Sólo hace falta tener la infraestructura propagandística necesaria. Y esa infraestructura existe. Subvencionada, sí, pero operativa al 100%.

4. Prensa nazional-culerda. Cuadernos de guerra


Heil Barça!

Luis Mascaró, un Goebbels con gafas

Si hay algo que distingue a la prensa nazional-culerda es su uniformidad, su homogeneidad. Parece como si la inmensa mayoría de los periodistas fueran intercambiables. Nadie notaría la diferencia. Además de por eso, se caracterizan por haber perdido hace tiempo el sentido de la vergüenza. Y de la decencia. Se han convertido en una especie de pirados fanáticos que están dispuestos a escribir lo que sea con tal de ‘ayudar’ a la nazión catalana y al Barça.

Las referencias hacia el grado de chaladura de la prensa nazional-culerda serían interminables, por eso me voy a centrar en la final de Copa del pasado miércoles.

Para poder comprender la situación prebélica que rodeaba a ese partido, debemos hacer referencia a un artículo de Luis Mascaró, columnista del diario Sport, diario de tirada nacional -no sólo nazional- escrito en español -¡viva España!¡Viva siempre!-:

La final de hoy no es una final de Copa cualquiera. Es la final de Copa más importante que ha jugado el Barça en toda su historia. Ninguno de los 25 títulos conseguidos hasta ahora por el club blaugrana en los 109 años de competición han tenido tanta trascendencia deportiva y mediática como el que va a tener éste. Porque esta noche hay en juego mucho más que un trofeo. Se dirime la supremacía de un estilo, de un modo de entender el fútbol. Y, especialmente, un modelo de comportamiento dentro y fuera del campo. El Barça debe ganar esta Copa para aumentar su palmarés, para que el proyecto de Guardiola sea todavía más triunfal, para asegurarse el doblete y encaminarse hacia el triplete, para dejar al Madrid en blanco… Pero, sobre todo, para evitar que gane Mourinho, para evitar que gane la crispación, la caverna mediática, la manipulación, la mentira. La final de esta noche es la batalla final entre el bien y el mal. Entre la educación y la mezquindad. Entre el amor y el odio. Por eso, el Barça no nos puede fallar.

Una victoria blaugrana significaría, desde el punto de vista estrictamente deportivo, el triunfo de la excelencia futbolística, representada por jugadores formados en la cantera, con ADN culé, con un modelo basado en el buen trato del balón y la ambición ofensiva. El espectáculo en estado puro. El Barça ha dignificado el fútbol con las aportaciones que Guardiola ha realizado al estilo de Michels, Cruyff o Rijkaard. Pero también con el arte que imponen especialistas de este estilo como Xavi, Iniesta o Messi. La antítesis de lo que representa, en estos momentos, la propuesta que ofrece el Madrid de Mourinho. Los blancos apuestan por un fútbol ruín, defensivo, basado en el patadón a seguir, el choque y las jugadas a balón parado. Un fútbol en el que predomina la fuerza física sobre la técnica. Donde gana el que es más fuerte, más alto y más rápido, no el que es más bueno. Mourinho ha desvirtuado el fútbol hasta convertirlo en una guerra de guerrillas que se inicia en las ruedas de prensa y que no se acaba nunca. Un fútbol que busca la complicidad del entorno para desestabilizar al rival, por lo civil o por lo criminal. Y eso es lo que debe evitar el Barça con su victoria. Una victoria clara, rotunda, indiscutible.

No me quiero ni imaginar lo que significaría un Madrid campeón con Mourinho, Cristiano Ronaldo y las huestes cavernarias cabalgando por Cibeles. Nos intentarían inocular por vía intravenosa la doctrina del `nacional madridismo¿ que ellos defienden con esa vehemencia tan propia de los talibanes. Una doctrina que no rehuye el enfrentamiento y que aboga por la zafiedad y las malas maneras. Que esta doctrina se viera recompensada con una victoria en la final de la Copa sería el peor favor que se le podría hacer al fútbol. Y al sentido común.

Como se puede apreciar, más que un artículo deportivo, parece un editorial del Völkischer Beobachter, la obra de un pirado para quien el deporte es un brazo más de la política.

Y el Barça perdió. Y de esta forma, un sentimiento, una nazión, una forma de entender la vida, una forma de ser y blablablá, volvieron a ser derrotados públicamente. Un auténtico holocausto.

Y tras la derrota, las secuelas de la batalla, un auténtico mátrix donde la propaganda nazional-culerda intenta sumergirnos  en un laberinto con una única salida: el Barça, más que un club, una forma de jugar, de ser, siempre gana. Su derrota sería la de la nazión catalana, y eso es imposible.
La mezcla de victimismo, mala baba, mentiras, medias verdades, soberbia y cara dura se convierte en supuesto escudo protector de la doctrina nazional-culerda.

“Este Barça es tan grande que puede permitirse el lujo de perder una final y seguir siendo el mejor equipo del mundo (…) el Barça debe demostrar por qué es el equipo más admirado del mundo”

J. Vehils, Sport, 21/04/11

“Undiano Mallenco llegó tarde con sus tarjetas. Si hubiera querido, Pepe hubiera durado en el campo lo que dura un libro en casa de Sergio Ramos (…) Su técnico le ordenó que pegara a todo lo que se moviera a su alrededor. Y así hizo (…) Pepe andaba suelto y era peligroso”

Sport, 21/04/11

“Pepe – Nota del partido: 5. Característica: enloquecido. (…) repartió como un ventilador. Tuvo una ocasión, en un cabezazo al palo. Tras el gol enloqueció un poco más”

Sport, 21/04/11

“El tocapelotas de Mourinho se llevó la Copa. (…) No pasa nada por mucho que los de la caverna mediática empiecen a sacar pecho (…) que Mourinho vuelva a sacar pecho y a relucir su prepotencia con esta victoria (…) No hay color entre uno y otro equipo, ni en juego, ni en filosofía ni en la madre que parió a uno y a otro (…) No pasa nada (…) aunque se trate de una Copa que se les debería caer la cara de vergüenza si al final el ‘Pep’ Team les deja tirados en la cuneta de la Copa de Europa, tal y como parece que así ocurrirá”

J.L. Carazo, Sport, 21/04/11

“Sonaba el ‘Qué será, será’ de la película de Hitchcock ‘El hombre que sabía demasiado’ justo antes de que banderas con el águila franquista y la pitada de la afición azulgrana saludaran el himno español”

S. Solé, Mundo Deportivo, 21/04/11

“El fútbol es fútbol y no ‘patada a seguir’”

Migueli, ex-jugador FCB, 23/04/11

“En la derrota también somos campeones”

S. Rosell, presidente FCB, 22/04/11

“El KO en la final de la Copa del Rey sólo es una derrota (…) Que ningún talibán de la caverna mediática diga que este proyecto blaugrana se ha acabado”

L. Mascaró, Sport, 21/04/11

Creo que estas afirmaciones, siendo ya conscientes del modus operandi de la chusma nazional-culerda, se comentan por sí mismas. El grado de locura es evidente.

Conclusión

Todos los hechos objetivos apuntan a que los nazional-culerdos son más españoles que el porrompompero. Siendo esto inequívocamente así, su grado de locura sólo puede ir a más, no tiene solución. Únicamente los triunfos del Barça pueden mitigar su desazón por ser españoles. Sí, por patético que parezca, es realmente así. Infantiles y ridículos a partes iguales, son conscientes de que si esta farsa se acaba, también ellos desaparecerán.

Lord Monckton

diciembre 31, 2009

Tras tantos meses sin escribir, no he podido evitar subir este vídeo que vi recientemente, ya que, más allá de demostrar que este tal Lord Monckton es un puto figura, nos presenta claramente cómo es el pensamiento ovino de un seguidor de la izquierda.

El fanatismo y sectarismo que se esconde tras la dulce cara de esta rubita acojona. Cuando la imbecilidad se convierte en virtud resulta muchísimo más fácil imponer mamarrachadas como las que defienden cantamañanas  tipo Al Gore o Zapatero.

El movimiento de los pijos sandía está más que en entredicho, y reuniones como la de Copenhage parece que sólo sirven para que unos cuantos majaderos de la izquierda se reúnan a hacer el payaso, tirar piedras, irse de fiesta y demostrar al mundo que si, por azares del destino, algún calentólogo les dijera que comer nabos frenaría eso que llaman cambio climático, rubitas como ésta se acostarían pensando que llevan toda la vida haciendo el bien. Je.

El sistema financiero más sólido del mundo

marzo 29, 2009
Me siento seguuuro

Me siento seguuuro

Pues parece ser que hay alguna que otra grieta. Y que los americanos no estaban detrás de esta caja socialista. Menuda faena.

Para los que quieran saber lo que hay realmente detrás de Caja Castilla la Mancha, que pinchen aquí. Un blog que parece una novela policiaca donde los policías nunca aparecen, pero en la que todo es real y donde se realiza una turbadora radiografía a un país tan podrido como el nuestro. En resumen: pedazo de blog, asco de país. Arriba España!! Arriba siempre!!

Cándido Méndez se postula para el Nobel de Economía

marzo 29, 2009
Ay, qué bueno estoy

Estoy pensando, cuidado...

Pocos días después de que un tal  Krugman se permitiera esbozar una leve caricatura de la situación real de la economía en España, la izquierda española vuelve a poner a cada uno en su sitio y una de sus más eminentes figuras, secretario general del sindicato UGT, vuelve a resolver nuestra situación de crisis de manera magistral, como ya hiciera hace muy poco un tal Cayo Lara.

Ante las afirmaciones de Krugman de que España es un país caro y poco competitivo, el camarada Cándido le demuestra que es justamente lo contrario: “debemos ir hacia la semana laboral de cuatro días“. Quiere decirse que competitividad nos sobra y todavía hay margen para que los precios suban todavía más. Y más ahora, que con el pastón que se cobra del desempleo cualquier capricho se hace accesible.
Y no sólo eso, en la entrevista que le hacen habla de la fracasada semana de 35 horas en Francia: “la aplicación de las 35 horas fue un éxito y sirvió para que muchas empresas mejorasen sus mecanismos de gestión“. Sí, debió ser de los mecanismos de gestión de los días no hábiles, porque es difícil de entender la mejora de otra manera.

Ahondando en su maestría en la disección de los males que aquejan a trabajadores y empresas de España, nos dice: “somos el país de la antigua UE de quince países con la jornada laboral más larga y, sin embargo, somos el más improductivo. Tenemos esa contradicción, que denota una gestión ineficiente del trabajo. Esto provoca síntomas laborales como la tensión o el del trabajador quemado“. Deténgase mi querido lector a releer esta inquietante parrafada, propia de quien ha dedicado toda su vida a trabajar sin desmayo y elabora sus ideas desde una profundidad intelectual que a veces resulta inescrutable.
Fijémonos en la compleja manera de razonar del camarada Cándido: como somos improductivos ergo gestión ineficiente del trabajo.
De la manera en que se formula da a entender que hay trabajadores que en sus horas de trabajo no producen porque permanecen inactivos debido a un ineficiente reparto de tareas causado por la ejecución de un diagrama de flujos productivos diseñado de forma errática y creado a espaldas de los más elementales criterios de eficiencia económica. O algo así.
Aquél que piense que el trabajador no trabaja por pura vagancia se equivoca – y si no que le pregunten a cualquier liberado sindical amiguete de Cándido-. Y no digo nada de aquél que pueda llegar a plantearse si no será que ese trabajador debe ser suprimido para que le empresa pueda llegar a ser más productiva.

Continuando la reflexión de Cándido, las conclusiones se tornan cada vez más claras y precisas: como hay gestión ineficiente del trabajo ergo síntoma laboral. Por ejemplo, trabajador jugando al solitario en su PC = tensión. O también, trabajador leyendo el periódico = trabajador quemado.
Y claro está, es una auténtica catástrofe que esa gran fuerza de trabajadores deseando producir más, auténtica columna vertebral sobre la que cimentar el progeso productivo de España,  se desaproveche absurdamente. Solución: trabajar un día menos = no tensión = trabajador contento = aumento productividad = España gana. Viva España!!! Viva siempre!!!

Habiendo quedado acreditada la inapelable lógica de las consideraciones del camarada Cándido, queda pendiente resolver el concepto de ‘síntoma laboral’. ¿De qué es síntoma el síntoma laboral? ¿De trabajo? Es decir, un trabajador que no trabaja puede llegar a ser síntoma de trabajo, si nos ajustamos a las certeras explicaciones de este corsario de la subvención. Y esto es algo que nos debe llevar inequívocamente a afirmar que en España el que no trabaja es porque no quiere -y ni con ésas!!!.

Siguiendo con su fino análisis del trabajo, los trabajadores y sus múltiples síntomas, Cándido finaliza con una floritura filosófica de carácter económicolaboral:  “el déficit es un factor instrumental para proteger a los trabajadores“. Yo creo, más bien, que si analizamos las cosas desde esa perspectiva, a los que sí que protege el déficit es a los que no trabajan, ¿verdad, Cándido?

Un genio anda suelto

marzo 1, 2009

La crisis parece andar a su fin, la izquierda española la tiene conceptualmente solucionada. Mientras el P$O€ se dedica a perseguir al PP, la €TA sigue luchando por la libertad y €RC y BNG continúan sus guerras por el monolingüismo, otra mente preclara de la izquierda salta a la palestra para acabar con el padecimiento de nuestra gloriosa nación, España. Viva España!!!

La receta para solucionar parcialmente la crisis es bien sencilla, según Cayo Lara, nuevo mandamás de la ultraizquierdista IU : 120.000 nuevos empleos públicos, principalmente en la Agencia Tributaria, “para que los inspectores se dediquen a investigar las grandes fortunas, los grandes capitales y los paraísos fiscales”.

Bien, hagamos números, 120.000 nuevos funcionarios a -tirando por lo bajo- 1.800 Euros brutos/mes = 216 millones de Euros al mes, 2.592 millones de Euros al año. Calderilla, y más si tenemos en cuenta que las Administraciones deben 33.000 millones de Euros a pymes, por lo que cabe preguntarse por qué no pide que se creen 15 millones de puestos de funcionario directamente, así todo el mundo trabajaría y, con un poco de suerte, las grandes fortunas desaparecerían y los miles de funcionarios que se dedicaban a perseguirlas ya no tendrían que trabajar, así que podrían invertir su sueldo en estar todo el día en el bar, relanzando el consumo y cercenando de raíz cualquier crisis que pudiera aparecer por los siglos de los siglos. Asimismo, también se solucionaría el problema de la deuda con las pymes, porque no existirían. Así de fácil.

Ahora que Zapatero ha solucionado el problema de los elevados precios de la vivienda, es hora de comenzar a urbanizar dachas, financiadas con una buena banca pública, que no pare de darle a la máquina del dinero para alimentar un país de políticos y funcionarios, un país de Progreso absoluto. Estamos salvados. Arriba España!!! Arriba siempre!!!


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